En el estado de Rondônia, en Brasil, las centrales térmicas representan el 70 % del total de la potencia instalada, frente al 23 % de las centrales hidroeléctricas grandes y apenas el 7 % de las pequeñas. En la actualidad, la producción de energía térmica es la principal fuente de electricidad en esta región, y la tendencia es instalar plantas de combustibles fósiles en lugar de apostar por nuevas centrales hidroeléctricas. Como resultado, el estado de Rondônia tiene una fuerte dependencia de los combustibles fósiles.


El proyecto Rio Floresta d’Oeste, desplegado en una zona rural del estado brasileño de Rondônia, consiste en una pequeña central hidroeléctrica de pasada de agua fluyente con una capacidad de 5 MW. El proyecto inyecta energía limpia a la red del municipio de Alta Floresta d'Oeste, que funciona con independencia de la red nacional de Brasil. Gracias a las iniciativas desplegadas en el marco de este proyecto, se evitan cerca de 28 000 toneladas de emisiones de CO₂eq al año. La electricidad limpia que se genera contribuye a reducir la intensidad de carbono en el mix eléctrico del país.